Columna “Entre líneas”: La inseguridad como discurso político y la responsabilidad de la IP

Jorge Heras / Lindero Norte
Mexicali.- Tuvo que suceder el lamentable homicidio del conocido empresario local, Gustavo Carlos Caballero Camou, a una cuadra de una zona turística y comercial, en una zona donde residen personas de “abolengo”, incluida la casa oficial del Gobernador del Estado, para que los líderes del sector empresarial alzaran la voz en busca de justicia, como lo hicieron en el momento en que la violencia llegó a una de sus zonas de harta convivencia en un merendero de la misma colonia y en uno de sus lugares preferidos de esparcimiento para actividades deportivas y realizar eventos, en el Club de Golf Campestre.

Menos del 7 por ciento de las 84 carpetas de investigación por homicidios que tiene la Procuraduría de Justicia de Baja California en la capital del Estado corresponden a muertes violentas de empresarios y comerciantes, es decir la fiscalía indaga alrededor de cinco ejecuciones de personas que guardan relación con alguna actividad de la Iniciativa Privada; esto sucede en el año más violento en la historia de Baja California, en el cual tan solo en Mexicali se tiene registro oficial de más de 90 asesinatos.

El incremento del 40 por ciento de robos a comercios con 1 mil 971 de enero a junio y un par de homicidios en zonas de mayor tránsito de la ciudad han hecho que todas las cámaras empresariales se manifiesten en contra de las políticas públicas de seguridad de la administración pública estatal y municipal; Sin embargo extraña su interés intermitente por la situación real que se vive fuera de su zona de confort o de los lugares preferidos de convivencia.

Poco se habla de la responsabilidad que tiene el sector empresarial no solo en la economía de la región sino también como participes activos de la sociedad y en la figura que deberían ser como contrapeso del poder gubernamental, pues están lejos de tener ambas características a menos que sus intereses se vean trastocados.

La relación empresarios y gobierno

Un día antes de que Federico Díaz Gallego (Uno de los grandes patriarcas de los empresarios en Mexicali) tomó protesta como presidente estatal del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), reunió a los dirigentes de la cámaras empresariales para tundir al gobernador, Francisco Vega de Lamadrid y al alcalde de Mexicali, Gustavo Sánchez Vásquez. Los llamó ineficientes, de tener mano blanda para combatir la delincuencia e incluso con el dedo flamígero apuntó que si no podían con la encomienda constitucional que renunciaran.

También criticó al sector empresarial por ser tan “tibios” en señalar los actos de corrupción y las fallidas acciones gubernamentales en materia de seguridad.
Díaz Gallego fijó su mirada en cada uno de los presidentes para después dirigirse a las cámaras de los reporteros y exclamar: “yo que tengo que volver al CCE, ya estoy viejo, ¿Dónde están los jóvenes (empresarios) que se hagan cargo de esto?”.

Durante el acto protocolario en el que se convirtió en líder estatal de los empresarios, a “Don Fede” se le olvidó el discurso que realizó 24 horas antes, pues sí criticó la ola de violencia que iba en ascenso, pero se puso a las órdenes del mandatario estatal y exigió a la ciudadanía a participar más. Cambió el tono de su voz y la fuerza del mensaje.

Al finalizar la comida en la que departieron en una misma mesa, funcionarios de primer nivel de los tres ordenes de gobierno, el obispo y una comitiva especial de empresarios y de legisladores (la crema y nata del poder cachanilla), la fiesta se traslado a la residencia de Díaz Gallego en el exclusivo fraccionamiento de San Pedro, en donde unidades de la policía municipal y ministerial franquearon la zona para que los políticos y empresarios disfrutaran del cansado evento que mas bien parecía un encuentro de amigos de la preparatoria. Bebidas y comida a reventar porque el tema de seguridad podía esperar unas horas o incluso unos días.

La inseguridad como discurso político

Políticos, empresarios y activistas de la región han tomado el incremento en la violencia e inseguridad registrados en 2008, 2012 y ahora en 2016 como un tema incendiario para sus discursos y anhelos dentro del espectro político tradicional; aunque lo expresen como “el mayor de los problemas” de los cinco municipios no lo identifican como una problemática multifactorial, pues su análisis se centra en echar culpas sin asumir responsabilidades.

Los empresarios acostumbrados a salir en la pantalla chica de los televisores en noticieros muy locales han hecho de la declaración su mejor arma para hacerse notar, incluso hay periodistas que les aplauden y se ríen de sus chistes y apodos simplistas.

“¡Nuestros hijos ya no pueden salir a la calle!, “no es el mismo Mexicali de antes”, “Urge la presencia del ejército en las calles”, así dramatizan altos miembros de la Iniciativa Privada y legisladores locales y federales para que los ciudadanos se sientan comprendidos y apapachados.

Aunque hay un rasgo o escenario que nos identifica a políticos y ciudadanos: todos podemos ser víctimas de un delito; claro está que mientras no seas de la élite empresarial o política, tu caso se convertirá en uno más de impunidad, en el que  los familiares de las víctimas no tendrán acceso a la justicia y ni siquiera a una reunión privada con Gustavo Sánchez o Ulises Méndez, mucho menos con “Kiko” Vega y Daniel de la Rosa, quienes al final de su mandato optarán por continuar residiendo en Baja California o como otros políticos emigrarán a ciudades de California y Arizona huyendo de la inseguridad que no pudieron combatir.

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