Sáb. Sep 19th, 2020

Cuando el golfo encuentra al río…


A la memoria de Delia Valdivia
Por Lidia Suárez

Delia escribía poesía todo el tiempo, no solo como una expresión estética, sino a través de su militancia política y de su interés por las causas que consideraba justas. Entre ellas, las mujeres trabajadoras de la maquila, los obreros, los trabajadores del campo, su gusto por el arte, la política, el lenguaje y la producción literaria, al salvar el ecosistema de los humedales, o en defensa del agua contra de la empresa transnacional Constellations Brands.

La historia de vida de una mujer escritora y activista como Delia Valdivia en el norte machista y conservador de 1970 no fue fácil.  

A casi tres décadas de la segunda guerra mundial, en medio de la guerra de Vietnam, cuando las mujeres protagonizan una serie de cambios sociales importantes, a partir de la llegada en 1960 de la píldora anticonceptiva y la serie de reivindicaciones del movimiento feminista en defensa de los derechos sexuales, reproductivos y políticos de las mujeres, Delia asumió el costo social de tomar estas banderas como propias. 

Es en la década de los 70, surge en distintos puntos del país, la lucha feminista organizada, con grupos como el Movimiento Nacional de Mujeres (MNM), Mujeres en Acción Solidaria (MAS) y posteriormente el grupo Movimiento de Liberación de la Mujer (MLM), quienes participaron en la elaboración y gestión de un proyecto feminista nacional. 

En medio de esta atmosfera, mujeres como Delia Valdivia, Leticia Figueroa, Maricarmen Rioseco, Nancy Soto, Cony Guzmán, en Mexicali, fueron parte del movimiento feminista en la Frontera Norte que surge en coordinación con lo que sucedía a escala nacional, a través de la formación de una serie de organizaciones feministas en el entorno local. Dentro del contexto de la migración, del proyecto industrial fronterizo, y la transformación de las relaciones de género dentro de esta nueva geografía urbana. 

Delia Valdivia junto con Maricarmen Rioseco, fueron fundadoras del grupo Emancipación, la primera organización mexicalense feminista. Me platicó que en esa época leía con excesivo interés las revistas Fem, y que en esas primeras reuniones de los grupos de mujeres se dio cuenta de que lo frívolo y banal que era seguir el estereotipo de la mujer convencional ¨desde niñas nos van encausando para que estemos en tono patriarcal, y como desde niñas nos van diciendo tu no brinques, tú no tienes eso, tu no hables de eso, eh…¨

Delia a quien su madre, una mujer que fue huérfana y era muy prudente, le decía: “no hables más, cuida lo que dices, este, no leas… ya estás leyendo”, participó después por un tiempo en Alaide Foppa, otra organización de corte feminista en Mexicali, también junto con Maricarmen Ríoseco quien venia de tener un primer acercamiento en Tijuana al trabajo con grupos feministas en 1975, en espacios universitarios, con personas de distintos lugares, entre ellas Mabel Conde, que era egresada de la escuela de Psicología de la UNAM y participó en el movimiento de 1968, y con otras compañeras de Sonora, durante una huelga de la UABC en Tijuana. 

Mabel Conde introdujo a Maricarmen en la cuestión de las mujeres, junto con otra joven francesa, que a partir de la consigna “nous sommes violés”, hablaba de temas como el cuerpo, abuso, violencia eran los temas que se relacionaban a la problemática de las mujeres. En ese tiempo, hubo una fusión de los destinos grupos comunistas la Liga Obrera Marxista y el GCI. Se convierten en la Liga Comunistas en todo el país. 

A nivel nacional, la comisión fue tratar el tema de la mujer, en la organización, en el trabajo, ver las diferencias. Las influencias con las que se formó un marco teórico conceptual fueron Alejandra Kolantai, la revista Fem, una revista sobre el control de las mujeres, Simone de Beauvoir, Rosario Castellanos entre otras. Después se capacitaron con mujeres de la organización Women´s Care de Estados Unidos y con otra compañera que era de Nicaragua, dedicada a trabajar en la anticoncepción y la interrupción del embarazo a Centro América, en el contexto de la guerrilla y gran pobreza. 

Rioseco, junto con Delia Valdivia, fueron las primeras militantes feministas que formaron parte de los grupos trotskistas de la frontera norte, del cual surgió un grupo de estudio de mujeres al que llamaron Emancipación, con Gloria Mata, Nancy Soto, Leticia Figueroa, Ana Rosa García y de Tijuana Carmen Valadez, Celina, Minerva Guerrero.  Ellas recuerdan como se formó a partir de una estructura vertical que dependía de la organización trotskista a la que ambas pertenecían.

Ellas platican que el propósito original de sus reuniones era discutir acerca de la condición de la mujer, el tema central era la sexualidad y el cuerpo, analizar como este era intervenido por una serie de condicionamientos políticos, sexuales, culturales asociados al capitalismo. Y qué en esa época, una de sus compañeras, Celina consiguió el libro Nuestros cuerpos, nuestras vidas que apoyo el posterior desarrollo de su trabajo político. 

En la época actual, Delia participó en las marchas del 8M hasta el año pasado, en 2019, junto con las jóvenes que ahora forman la cuarta ola del movimiento feminista en la frontera con nueva agendas y posturas de un feminismo crítico, que no siempre reconoce a personas como Delia Valdivia y su autentica lucha por la causa de las mujeres que fue abriéndose camino en medio de la rigidez, la derecha y el conservadurismo de los mismos grupos de izquierda de la sociedad fronteriza. 

Ella, hoy partió pero nunca su memoria. Hasta siempre querida Delia.  

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