Capturan en Tijuana al rapero chicano Mr. Bugsy acusado de asesinato en LA

fullsizerender-33Antonio Heras

Mexicali.- Mister Bugsy o Conejo rapper, el cantante estadunidense acusado de asesinato en Los Ángeles, California, fue detenido por policías estatales en las calles de las Rosas del exclusivo fraccionamiento Jardines de Agua Caliente de Tijuana.

Prófugo en 2001, este hombre cuyo nombre es José Martin Jr, de 42 años, vinculado a la Mafia Mexicana (MM) era buscado por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) por apología del delito que realiza en sus canciones durante sus presentaciones en conciertos y fiestas del este de Los Ángeles, si como sus grabaciones “It’s All Comes Back”, “My Block” y “West Side Harpys”.

El 31 de octubre de see año, en compañía de Edger Luna, “El Looney”, otro integrante de la pandilla Los Harpys de la calle 25 de West Side, una célula de la MM que opera en calles y carceles estadunidenses, discutieron con un Dj’s y miembros de una banda rival y se produjo una balacera donde murió Mario Gutierrez, un hombre 25 años, que intentó separar a los agresores.

Los testigos identificaron a Mr Bugsy como quien accionó el arma para dar muerte a la víctima.

Una ficha de la identidad de Conejo rapper señala que nació el 9 de septiembre de 1974 en la zona poniente de Los Ángeles y entre su repertoriobar encuentran los discos “City Of Angels” editado en 1999 y “Devil Playground” de 2006 cuando ya se encontraba prófugo por homicidio.

Junto a sus hermanos también integró el grupo de rap chicano Tattoo Ink pero antes grabó el álbum Fallen Angel con “Lets Ride”.

En 2012, una canción impactó el mundillo rappero estadunidense por tratar el tema de discriminacion de la comunidad latina, en particular en Arizona: “No me odien porque soy mexicano” que grabaron los chicanos Serio, Proper Dos y Mr Bugsy

Se entrega Jorge Drexler a público de Tijuana; Dedica concierto a migrantes extranjeros varados en la frontera

15101978_1150197748396383_785053862_oJorge Heras, Tijuana, 14 de noviembre.- Antes de que sonara el primer acorde de su guitarra eléctrica, el cantautor uruguayo, Jorge Drexler, agradeció a Tijuana, para después dedicar esta parte de la gira “Perfume” a aquellos que residen y van de paso por la “esquina norte de Latinoamérica”.

Decenas de personas de los cinco municipios de Baja California se dieron cita desde tres horas antes de que iniciara el espectáculo, en el centro nocturno de la Avenida Revolución, vialidad en donde convergen sonidos del bullicio propio de la ciudad con música norteña, de banda y rock en inglés y en español que se reproducen en los bares, cantinas y antros de la zona turística.

Acompañado del músico instrumentista francés de ascendencia uruguaya, Luciano Supervielle, Drexler llevó al público, que nunca dejó de corear cada una de las piezas musicales, entre los éxitos de sus 16 producciones, incluyendo dos canciones que no son de su autoría: María Bonita de Agustín Lara y Dance me to the End of Love de Leonard Cohen, la cual la interpretó y musicalizó en forma de Milonga (género musical folclórico de Uruguay y Argentina).

Después de iniciar cantando “Causa y Efecto”, los fanáticos y público en general comenzaron a pedir diferentes composiciones que alegraban al artista por la diversidad y antigüedad de las mismas, por ello en más de una ocasión anunció que se saldría del la lista canciones que tenían preparada para esa noche y preguntó cuál querían escuchar.

Al igual que la cronología de sus discos que datan de 1992, el ganador de un premio Oscar y de dos gramys latinos, interpretó sus piezas al ritmo de bolero, tango, milonga y cumbia.

Además de las dos ocasiones en que se despidió y retornó para continuar con la velada musical, Jorge Drexler sorprendió a los asistentes del concierto cuando se sentó en una de las bocinas para ver tocar a Supervielle lo que se convertiría en el preludio de la canción “La Edad del Cielo” y cuando emuló a los grupos de música tropical al bailar mientras tocaba la guitarra y cantaba los versos de la melodía “Deseo”.

A mitad del concierto, el compositor de canciones de Joaquín Sabina, Ana Belén y Víctor Manuel, tomo la guitarra clásica e hizo callar a los músicos que lo acompañaban para interpretar “Don de Fluir”, “Soledad”, “María Bonita”, “Milonga Paraguaya”, entre otras.

Como pocos artistas, Drexler supo llevar a su público de principio a fin; al tiempo que improvisaba para darle continuidad a canciones y explicaba el sentido e historia de las composiciones, pedía silencio para resaltar estrofas y sonidos y dejaba corear el estribillo.

Entre las palabras que manifestaba entre cada melodía, el músico de 52 años de edad se dio un momento para dedicar el concierto a los migrantes extranjeros, especialmente los haitianos y africanos que están varados en la frontera de Tijuana para pedir asilo político a Estados Unidos.

“La migración es un fenómeno pendular, que va y viene por la frontera, por que quienes hoy todo tienen, mañana por todo imploran como el caso de Estados Unidos y España”, refirió Jorge Drexler antes de interpretar “Bolivia”, una canción que hace referencia a su pasado familiar, por ser el único país que acogió en su embajada en 1939 a su padre de cuatro años de edad y a sus abuelos cuando salieron exiliados de la Alemania Nazi.

El hincha del equipo de futbol Peñarol de Uruguay, estudioso de la música desde los cinco años y médico cirujano de profesión tuvo una de las noche que serán de las más recordadas en los bares y antros de la Revolución, por la entrega del cantautor sudamericano, quien al final del concierto se hizo tocar por el público aventándose a la multitud para flotar por espacio de dos minutos mientras lo sostenían decenas de manos hasta llevarlo de regreso al escenario.

Presentan denuncia penal en BC contra Armando Manzanero y SACM por fraude en pago de regalías

img-20161101-wa0004Antonio Heras
Mexicali.- El compositor Memo Lugo denunció penalmente por fraude a la Sociedad de Autores y Compositores de México en el manejo de regalías de sus canciones y corridos, entre ellos “El número 1” sobre Rafael Caro Quintero y el asesinato de Enrique Camarena así como la composición “Pedro Avilés”, la historia de narcotraficante sinaloense de la década de los  70.

En el expediente 4913/16/211AP de la Procuraduría General de Justicia del Estado se documentó que este organismo realizó depósitos y movimientos en una cuenta bancaria a nombre de Lugo, pero distinta a la que maneja personalmente, por más de un millón 700 mil pesos.

Asegura que documentó que los retiros de dinero se hicieron en el centro Histórico de la Ciudad de México, de acuerdo a los reportes bancarios que solicitó a Santander y que le fueron entregados después de ocho meses de batallar.

En Administración General de Recaudación del Sistema de Administración Tributaria (SAT) se abrió el  expediente 000467/BCA/QR/179/2015 desde mayo del año pasado.

La denuncia penal es contra Armando Manzanero, presidente de la SACM, la administradora general Eugenia Díaz Ibarra, Carlos Pineda Lizarraga y Sabrina Rivera Moreno, aunque advierte que la responsabilidad es de quien maneja el dinero y no del autor de “Contigo aprendí” y “Esta tarde vi llover”.

En entrevista, Memo Lugo dijo que “sólo quiero lo mío, le estoy pidiendo al SAT una revisión interna sobre impuestos de mis 39 años en la SACM,  pues en 1976 registró el Corrido de Pedro Avilés que cuenta con más de 200 versiones”.

Voy con todo y que caigan cabezas porque la ley anticorrupción es clara, ahora andan tras exgobernadores y creo que la gente que cometa ilícitos debe estar presa, voy por lo mío, sostuvo.

En la causa penal hay 18 depósitos en esa cuenta bancaria alterna de la que no obtuvo ni un centavo pero el SAT le cobró impuestos, incluso le embargó cuentas bancarias, un carro BMW y dos locales.

Autor de boleros y corridos, entre ellos “El señor”, “Te vi bonita”, “Mira chaparrita”, “Irremediablemente”, “Otra noche ya no”, “Sepa Dios” y “Suerte maldita” y con intérpretes como Valentín Elizalde, Sergio Vega, Los Cadetes de Linares, Los Humildes, Los Incomparables de Tijuana y los Lobos del Norte, Lugo recibió de la SACM el “Reconocimiento Trayectoria 25 y más…”.

Notas de un viaje particular con el viejo Dylan

Various - 1960s...No Merchandising. Editorial Use Only  Mandatory Credit: Photo by Everett Collection / Rex Features ( 672225d )  'Festival', Bob Dylan, playing a Fender in the studio, circa 1965. This 1967 documentary features Dylan's 1st performance using an electric guitar, at the Newport Folk Festival.  Various - 1960s

Arturo E. García Niño 

Una mañana de octubre o noviembre de 1967, a punto de dar las siete horas, escuché salir del Zenith de onda corta, patrimonio familiar que mi padre usufructuaba alrededor del ochenta por ciento del tiempo en que estaba prendido  -el radio, que conste, no mi padre-, la voz de un tipo que fraseaba como nunca antes en mis trece años de vida había yo oído hacerlo. “¿Quién canta?, pregunté a mi padre, dependiente de la música casi toda, excepto los mariachis y las estudiantinas, y de los programas noticiosos, quien despertaba a la familia pasadas las seis mediante el girar del dial en pos de las frecuencias radiofónicas de su preferencia. “No sé, acabo de sintonizar la estación”, dijo y siguió bebiendo  su café. Yo fui a servirme el mío, sin dejar de atender a la música, de la cafetera italiana que estaba encima de la estufa; y puse en juego las iniciales clases de inglés secundarianas y la voluntad de interpretar lo cantado por el tipo de la radio. Sé ahora que era alguno de los dos meses señalados porque estaba ya de vacaciones, como indicaba el calendario escolar de entonces, y la Serie Mundial   -¿acaso hay otra que no sea la de béisbol?- no hacía mucho había terminado.

Supe minutos después aquella mañana de aquel día, en voz de un locutor gringo, que la canción era “It’s All Over Now, Baby Blue” y quien la cantaba era Bob Dylan. Así empezó una larga relación entre aquel adolescente que era yo, habitante de una ciudad de la Cuenca del Papaloapan en el estado de Veracruz, con el tal señor Zimmerman.

Me gustaban más en aquellos años The Kinks, The Who y, ni modo es tiempo de confesiones, Jerry and The Pacemakers -quizás por buenos melodistas; bueno, algo hay que decir- que The Beatles -éstos me convencerían e impactarían con Rubber Soul bien escuchado. Compraba ya muchos discos desde entonces y cuando fui en pos de uno del Dylan me encontré con la nada en la tienda del señor Huerta, la única existente en el lugar. Sería hasta la mitad del 68 cuando, ya catorceañero, llegaron de regalo vía mi padre Bringing It All Back Home, Blonde to Blonde, Another Side Bob Dylan y The Times They Are A-Changing’, así como un ep que contenía en el lado A “Like a Rolling Stone”. Por cierto, en 1967 Dylan no sacó a la venta ningún álbum.

El espíritu soplando en el tiempo, si verdad es que cada época tiene un espíritu particular que le define el rostro, su impronta que deviene estilo de vida, el zeitgeist de los sesenta -y no especifico de cuál siglo porque sobra hacerlo-, que terminaron ya bien entrados los setenta, fue el de los movimientos sociales de variado cuño: por las libertades civiles y la lucha contra el racismo, por la paz y contra la intervención en Vietnam e Indochina, por las libertades democráticas… todos permeados por la presencia juvenil como dinamizadora y continuadora del caldo de cultivo antiestablishment que fueron los cincuenta y su carga de incertidumbre para una generación que con toda legitimidad podía decir que el mundo heredado por sus padres era el menos deseable posible: la amenaza nuclear, el macarthysmo y su cauda de conservadurismo galopante y etcéteras circundantes.

Era ésa la beat generation condensada en “Howl” y “America”, de Ginsberg; en On the Road, de Kerouak -y The catcher in the Rye, de Salinger, como antecedente-; en la obra de Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti, Gary Snyder… y en Bob Dylan, un joven que venía del ámbito de la folk music  y que estaba influenciado por Woody Guthrie, Pete Seeger, Big Joe Wiiliams, Lonnie Johnson y los bluseros que documentaban el lado oscuro del american way of life; y quien para el año en que me encontré con él era ya la voz y síntesis de una civilidad en ascenso que se decantaba en la movilización social de aquellos años, porque había afirmado en 1963 que la respuesta al estado de cosas estaba soplando en el viento y había que ir por ella. Un año después llamaba a los escritores y críticos, a los senadores y congresistas, a los padres y a las madres para que se percataran de que el pasado sucumbía ante el presente porque los tiempos estaban cambiando, sus hijos e hijas estaban ya fuera de control y una fuerte lluvia se avecinaba; para 1966, como afirmaba en “Visions Of Johanna”, el jovencito perdido se tomaba muy en serio y era tomado muy en serio por seguidores y detractores.

Otra taza de café para el camino/Otra taza de café antes de irme, convocando a Perogrullo y en acto de magna tautología vale decir lo ya dicho: los músicos ingleses inventaron el esperanto melódico de un tiempo y una generación que se volvió herencia artística reciclable y permanente, pero fue Dylan el que lo llevó a la mayoría de edad y a su madurez para convertirlo en patrimonio cultural ampliado.

Luego de abrevar en las fuentes del folk y ser entronizado por sus oficiantes, como buen apostador de origen atisbó, en 1965, por dónde debería transcurrir el hacer musical contemporáneo y decididamente moderno -y fue negado más de

tres veces por los tales oficiantes-: la grabación de Highway 61 Revisited, que contiene “Like a Rolling Stone”, y la presentación en concierto con Mike Bloomfield en la guitarra y Al Kooper al piano. El paso decisivo que definiría los derroteros musicales del resto del siglo XX, y lo que llevamos del XXI, lo daría en su primera gira por Inglaterra junto a The Band, y específicamente en el mítico y multipirateado Royal Albert Hall Concert que realmente se llevó a efecto en Manchester, actuación que cambió el concepto de concierto en tiempo, ambiente y propuesta musical: tocar dos segmentos de casi una hora cada uno -hasta entonces los grupos se subían sólo 20/25 minutos-, establecer diálogo crítico y polémico con el público -los ortodoxos folk le abuchearon y silbaron, uno de ellos le grito “¡Judas!”, Dylan le respondió “No te creo”, el gritón contraatacó con un “¡Mentiroso!” y Dylan cerró la discusión pidiendo a The Band que tocaran chingón y con fuerza y… lo hicieron-, hacer una parte acústica y una eléctrica para reafirmar pasado, presente y futuro sin que alguna perdiera intensidad ni energía. Todo ello ubicaba ya al profeta que se negaba a serlo como “el primer poeta de los medios masivos de información, el primer poeta de las máquinas tragamonedas, que golpeaba a cientos de miles directo al cerebro y a las entrañas” (Anthony Scaduto).

El juglar afirmaba lo que luego sabríamos todos: que tomaba otra taza de café para el camino, que tomaba la última antes de irse para caminar siempre en la vanguardia, marcando con su voz y sus apuestas los rumbos del arte musical hasta ahora.
Hago lo mejo/Para ser como soy, alguien dijo, y si no lo dijo debió haberlo dicho, que si dos voces hubo que definieron el siglo pasado y lo que va del presente fueron las de Billie Holiday y Bob Dylan.

El fraseo de ambos devino arquetipo del decir cantando o cantar diciendo y llevó a la cima lo que hemos dado en llamar “canción de amor”, más acá de que en este rubro Dylan es el autor de varios clásicos de siempre, como muestran, por ejemplo, “Shelter Of The Storm”, incluida en esa obra maestra de 1975 que es Blood On The Tracks -uno de sus cinco grandes trabajos junto a Highway 61 Revisited, de1965, Blonde On Blonde, de1966, Infidel, de 1983, y Time Out of Mind, de 1997- o “Visions Of Johana” o “Just Like A Woman” o “It’s All Over Now, Baby Blue” o “Sarah” o “Bronksville Girl” -escrita al alimón con Sam Shepard- o… lo indudable es que ya para mediados de los setenta un Dylan treintón continuaba abriendo las rutas, sobre todo con Blood On The Tracks, pero también arremetía, una vez más corriendo el riesgo, con la trilogía impregnada de una inesperada y sorprendente militancia cristiana -aunque, vale decirlo, las referencias bíblicas han sido de siempre recursos metafóricos y paradójicos de su escritura-: Slow Train Coming, de1979, Saved, de1980 y Shot Of Love, de 1981. El primero pudiera salvarse por su riqueza melódica y nada más, en mucho debido a Mark Knopfler; el segundo y el tercero son decididamente los peores trabajos letrísticos que ha hecho -sólo salvaría del último “Lenny Bruce”, acerca del ácido e irreverente gran comediante. Pero en 1983 volvería a ser el guía de todos los forasteros con su álbum veintisiete: Infidels, apoyado en las guitarras de Knopfler y el ex Bluesbraker, ex Rolling Stone y contundente y creativo jazzista Miky Taylor. Afirmaba ahí, en “Jockerman”, que la libertad estaba sólo a la vuelta de la esquina, y demostraba que estaba aún y seguiría estando en los noventa y en el nuevo siglo en el que hoy andamos, desbrozando el camino con su decir, su cantar y con otros treinta y cuatro álbumes a cuestas después de Infidels. Forever Young

Al levantarme la mañana del 13 de octubre del 2016, como todas las transcurridas en casi cincuenta de mis sesenta y pocos cumplidos pongo a sonar  -para salir bien pertrechado a la calle- un disco de Dylan -un álbum no oficial titulado Down In The Flood-, preparo café, me siento ante la computadora para teclear los pendientes. Son las seis cincuenta horas y leo que la Academia Sueca decidió otorgar el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan, alias Robert Allen Zimmerman. ¿Que parece un exceso y quizás lo sea?, cierto es. ¿Que Dylan es un gran contador de historias, pero no es Faulkner ni sus diálogos se acercan a los de Hemingway?, por supuesto. ¿Que toca la excelsitud poética con muchos de sus versos, pero no es Paz ni mucho menos Eliot?, no cabe duda de ello. ¿Que se premia a una expresión de la cultura popular, o mejor aún de la cultura de masas catapultada por la industria cultural y no a la literatura según la entendemos anclados al canon?, claro que sí. ¿Por qué, entonces, él y no Roth o Kundera? Ya lo explicó la Academia Sueca; allá ellos y que los perdone Adorno. Si no se lo dieron a Borges y sí a Churchill pues aceptemos y celebremos con gusto, señores, este día de placer tan dichoso en que decido pergeñar las presentes notas de emergencia, agradecer a mi padre su dependencia radiofónica y echar la vista atrás, concluir que no es cierto que todo tiempo pasado haya sido mejor ni peor, que -Jaime López dixit en paráfrasis dylaniana- los viejos tiempos fueron los nuevos tiempos y que éstos serán los viejos tiempos, que lo hasta aquí contado e iniciado en el sesenta y siete pasó y fue hace mucho tiempo y que el viejo Dylan es, seguro estoy, como yo mismo, mucho más joven ahora que entonces.

NOTA 1: El basamento del presente artículito es un textito publicado en el número especial monográfico de La Mosca en la pared dedicado a Bob Dylan.

NOTA 2: El segundo, tercero y cuarto subtítulos en cursivas son fragmentos de “One  More Cup Of Coffe (Valley Below)”, del álbum Desire (1975); de “Maggie’s Farm”, de Bringing’ It All Back Home (1965); y el título de la canción incluida en Planet Waves, grabado en tres días con The Band durante 1974.

NOTA 3: Además de los más de sesenta álbumes oficiales conozco tres joyitas dylanianas muy recomendables que son Down In The Flood, una edición italiana sacada a la venta en 1991 de un concierto en The Power Station, de Nueva Cork, en 1983 (con el grupo de Infidels y con ocho canciones de este disco, donde Keith Richards y Charlie Watts tocan guitarra y batería en “Neighborhood Bully” y se incluyen “No American Can Sing The Blues Like Blind Willie Mc Tell” y “Ain’t No Goin’ Back”); Captain Ahab’s Dream (título que es un descarado homenaje a Herman Melville y su Moby Dick), donde es acompañado por The Gentlemen’s Club Of Spalding (grupo integrado por Captain Ahab y Fastfingers Smith en las guitarras, Kenny Aaronson en el bajo y Chris Parker en la batería) y fue grabado en vivo el 19 de octubre de 1988 en Radio City’s Music Hall de Nueva York; y Rolling Thunder Revue (1975), recuento de actuaciones del colectivo que unió a Joni Mitchell, Joan Baez, Jack Elliot, Roger McGuinn y Allen Ginsberg y anduvo dando conciertos por todo Estados Unidos para llegar, a fines de ese año, a tocar en la cárcel donde estaba preso Rubin “Hurricane” Carter (la canción “Hurricane” fue escrita para la gira), unos días después darían otro en el Madison Square Garden de Nueva York  y a inicios de 1976 otro en el Astrodome de Huston.

Festival de vino, música y comida, un tributo a Valle de Guadalupe: Alejandro Franco

guadalupevalleyfest_valledeguadalupe-720x480Antonio Heras
Ensenada.- El Guadalupe Valley  Culinary & Music Festival representa un tributo al mejor lugar del mundo señaló su organizador Alejandro Franco, quien dijo sentirse adoptado por Baja California.
Uno de los espacios donde se desarrolla este festival es Decantos Vinícola, el cual cuenta con 20 hectáreas de viñedo en el Valle de Guadalupe, Ensenada, cuyo enólogo es Alonso Granados.
Franco aseguró que se trata de un festival único que llegó para quedarse y ser parte de los atractivos y oferta cultural de este valle ensenadense donde se produce el 70 por ciento de vinos mexicanos.
En la parte musical se presentó el dueto Rhye, integrado por el cantante canadiense Mike Milosh y la instrumentista danesa Robin Hannibal, cuyo primer disco es Woman donde se mezclan R&B, soul, alternativo e indie pop.
En la propuesta musical se encuentra el DJ de Detroit, Jimmy Edgar y Vanbot y Vanessa Zamora.
En la finca Altozano ubicada en el kilómetro 83 de la carretera Ensenada-Tecate se organizó una comida para medio centenar de comensales con degustación de vinos de ls región y la participación de un menú de chefs preparados en caja china y ahumadores con base en lechón, codorniz, borrego, mariscos y vegetales.
También se integró la degustación de cervezas artesanales y mezcal.

Buscan certificación de músicos en escuelas de BC para que puedan dar clases o estudiar en el extranjero

rps20160512_171536_344Jorge Heras
Mexicali, 12 de mayo.- El grupo parlamentario de Acción Nacional (PAN) presentó una modificación a la Ley de Educación del Estado para otorgar una certificación técnica en estudios de nivel media superior a quienes aprendan a utilizar instrumentos musicales en institutos o escuelas avalados por el gobierno estatal.

La diputada Rosalba López Regalado presentó al seno del Congreso una iniciativa ciudadana que pretende que la Secretaría de Educación y Bienestar Social (SEBS) acredite y certifique a quienes se encuentren capacitados para impartir clases de las diferentes ramas de la música.

Las modificaciones a la ley fueron promovidas por la Escuela de Música del Noroeste en Tijuana que depende del Instituto Municipal de Cultura.

En su explicación de motivos, López Regalado aseguró que la comunidad cultural que por muchos años se ha dedicado a la música y las nuevas generaciones han tenido muchas dificultades para contar con documentación oficial que los avale como maestros o profesionales musicales.

Uno de los impulsores de esta iniciativa ciudadana y coordinador de la escuela musical de Tijuana, Isaac Namme Galindo, señaló que la importancia de que se apruebe está reforma es que daría un reconocimiento oficial para los jóvenes que desean continuar sus estudios en otra entidad y en el extranjero.

Aseguró que pretenden que se establezca el título de “técnico superior universitario” o “en pedagogía musical” para que, quienes cumplan con los requisitos de la escuela o instituto, puedan enseñar a estudiantes de nivel superior.

Namme Galido señaló que ya existen certificado para dar clases a nivel primaria y secundaria, pero aún no existe para preparatoria y universidad.

La Escuela de Música del Noroeste en Tijuana tiene matrícula de 30 estudiantes, pero la reforma a la ley pretende que otras instituciones de enseñanza de la música también cuenten con la misma posibilidad de certificación.

Una voz, una pasión: concierto de Magdalena Zárate en Barón Balche

image1*Una de las mejores voces de México participa en concierto a beneficio de un hombre cuadraplejico a causa de un asalto.
Antonio Heras
Tijuana
Con el lenguaje de pasión hecha voz y a beneficio de un joven bajacaliforniano que se encuentra cuadraplejico a causa de un asalto en esta frontera, la  cantante participa en un concierto en un viñedo del Valle de Guadalupe, en Ensenada.
Los organizadores hicieron una “cadena de favores” para la promoción de esta presentación musical en las instalaciones del viñedo de Barón Balche, cuyos fondos se orientarán a adquirir un respirador artificial, una cama hospitalaria, la rehabilitación y hospitalización de Froylan Alvarado.
Magdalena Zárate ha participado en ocho producciones discográficas, entre los que destacan “Alzar el vuelo” que representa su retorno a los escenarios y que presentó en el Lunario del Auditorio Nacional, “Solamente Consuelo Velázquez”, una herencia de su amistad con la compositora mexicana, y “El guardaespaldas”, además de los finalistas del festival OTI y del Gran Festival de Triunfadores.

Es considerada por la crítica especializada como una de las mejores voces de México por su voz de soprano lírica y la pasión, estilo y honestidad  interpretativa.

En entrevista telefónica, Magdalena Zárate confirmó su participación en este concierto a beneficio de un joven bajacaliforniano, a través de compartir su canto, “un don que acepto con amor y compromiso, el lenguaje del corazón para ofrecer la mano, un abrazo o caricia a quien por amor o desamor lo necesita”.

Zárate comentó que escucho su voz interior para redescubrirse, a partir de su pasión por el canto en un andamiaje que parte del bolero y va hasta la salsa.

Este concierto con causa -“Hoy por el y mañana ojalá que no sea por nosotros”- a realizarse este sábado 29 de noviembre, a las 19 horas, tiene un costo entre mil y mil 500 pesos, toda vez que incluye la cena, copa de bienvenida o, en su caso, una botella de vino de edición reservada.