Rivera, Orozco, Siqueiros y Tamayo en el Museo del Vaticano

image1-17Antonio Heras/Lindero Norte
Roma, Italia.- El arte como una manifestación del hombre recoge temas divinos y es justo en el museo del Vaticano donde se encuentra una colección de autores contemporáneos que van desde Tamayo, Orozco, Rivera y Siqueiros hasta Chagall, Matísse, Dalí y Botero.

Entre los muros de este museo que alberga también a Miguel Ángel con su Capilla Sixtina, los temas de la crucifixión son una constante aunque también existen representaciones sobre la iglesia y su papel en la historia.

De la obra de los mexicanos se encuentran el “Cristo mutilado” de David Alfaro Siqueiros, “El hombre de la cruz” de Rufino Tamayo, “El martirio de San Esteban” de José Clemente Orozco y “El danzante guerrero” de Diego Rivera, a quien un turista desenfadado susurró a su acompañante que se trataba “del esposo de Frida, Frida Kahlo”.

Las salas de la colección de arte contemporáneo se suceden en pasadizos donde fueron colocadas después de formar parte de la colección de un Papa o donados al gobierno vaticano.

Se trata de diferentes formatos y técnicas que se convirtió en acervo personal y una colección privada, no para exposición y menos permanente, pues algunos están en enmarcados con vidrios reflejantes. Las miradas se extravían en los reflejos de visitantes, cámaras fotográficas y la iluminación de los espacios que, en más de las veces, sirven de pasillo para llegar a la capilla principal.

Aún así, su fortaleza de encuentra en la diversidad y en lo contemporáneo de su creación.

Entre los artistas desatacan Renato Gutusso
(“Mano crucificada”), Franco Gentilini (“Catedral con naturaleza muerta y perro”), Angelo Biancini (“Historia de San Pablo”), además de Paul Klee, Max Ernest (“Crucifixión”), Otto Dix (“Cristi y la Veronica”).

De Marc Chagall se encuentran “La artista y su modelo”, “La canción de Jacob”, “La crucifixión entre Dios y el diablo” y “Piedad en rojo”, de Fernando Botero el cuadro “Trip to the ecumenical council” y de Max Weber
“Invocation”.

También está obra de Ben Shan (“The burial society”), de Francis Bacon (“Estudio del Papa”), de Tito Amodei (“Pieta”) y de Pedro Cano (“Abrazo del Papa Juan Pablo II con el cardenal Wyszynski”.

Dalí tiene presencia con los cuadros “Presagio angélico” y “Crucifixión”, Mimmo Paladino con “Sorgente” y Alice Lok Cahana con “No names”.

La visita a la exposición se hizo a partir de una recomendación de Juanita Pérez Fiorano, una tijuanense de alma grande. Celebro el compartir a distancia el gusto por el arte sacro contemporáneo.
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