Lun. Nov 30th, 2020

Columna Cicuta: Crispado

Jaime Flores Martínez

Irritadísimo por lo publicado el miércoles 27 de junio, el Director de Averiguaciones Previas de la Procuraduría de Justicia en Baja California estalló en represalias; a Sergio Alberto Lagunas no le importo quien se la hizo, sino encontró quien se la pagara.

Al licenciado Lagunas no le gusto que Cicuta revelara que a mediados de 1998 estuvo encerrado en la cárcel pública recientemente demolida en la zona de Tijuana. Un médico demandó a Lagunas por fraude procesal y –en aquel momento–el juez sexto de lo penal ordenó su arresto (causa penal 430/98).

Cicuta considera que el abogado Lagunas esquivó con facilidad  la cacareada “pérdida de confianza” que practica la autoridad. Los policías exonerados no tienen derecho a recuperar su trabajo, aunque pareciera que no a todos se les trata con el mismo rasero. Nadie se explica como algún funcionario que estuvo en la cárcel hoy despacha como jefe de todos los Ministerios Públicos de Tijuana.

Seguro que el procurador de Baja California Rommel Moreno Manjarréz desconoce que Lagunas injustificadamente removió de su labor a un par de policías ministeriales porque pudieron filtrar esa información al columnista. El abogado Lagunas sacó su olfato policiaco al tomar represalias contra los oficiales Gámez y Ojeda.

La versión es que Sergio Alberto Lagunas concluyó que ambos fungieron como informantes de Cicuta. Este par de policías fueron de chismosos con Cicuta a quien revelaron el añejo arresto de su actual jefe. Para darles un escarmiento los quitó de posiciones importantes y los mandó a la faena ingrata. Uno de ellos que despachaba como jefe de grupo ahora cumple labores de “informador” en la  barandilla.

El procurador sabe que Sergio Lagunas es el hombre “todo poderoso” en la PGJE de Tijuana. La persona que comparte ese  poder es el comandante de la Policía Ministerial Alfonso Sánchez Acero. Ambos se encargan de divulgar que «ellos mandan en la Procuraduría» porque el sub-procurador de justicia en Tijuana Ricardo Salas Bravo es un simple “cero a la izquierda». Un par de empleados cercanos a Lagunas confirmaron el dicho.

Recientemente el autor de esta columna hizo alusión al interés del abogado Lagunas por reunirse con Cicuta para «tomarse un cafecito» y de paso conocer la identidad del infiel empleado que se atrevió a revelar el incidente de su encarcelamiento y hasta el numero de averiguación previa.  ¿no castigo a Gámez y a Ojeda por andar de chismosos? ¿no está seguro que fueron ellos?

El procurador conoce los recursos periodísticos del autor de esta columna, aunque seguramente desconoce las prácticas habituales de Sergio Lagunas , un funcionario que piensa con el hígado. Hace apenas un par de meses el licenciado Lagunas llamo a comparecer a un periodista de este medio para que revelara la identidad de su fuente de información.

Don Sergio es tan talentoso que pensó que el comunicador le resolvería la investigación sin echar mano de los policías ministeriales, a quienes no baja de haraganes. Este funcionario debe saber que los periodistas recurren a diversos métodos para conocer y divulgar lo más novedoso.

El autor de Cicuta comprende la incomodidad del director de Averiguaciones Previas porque su encarcelamiento ocurrió hace muchísimos años. Sin embargo la intención de recordar ese incidente es para crear conciencia entre las autoridades sobre la situación que viven los policías que recién fueron exonerados. No es justo que no recuperen su trabajo si resultaron inocentes de los cargos inventados por la propia autoridad. No es justo que por “pérdida de confianza” los dejen morirse de hambre mientras otros funcionarios despachan en niveles superiores sin importar que en el pasado fueran huéspedes de una helada prisión.

Duros

Si alguien subestima que el Partido Acción Nacional está despedazado, baste observar las denuncias planteadas el jueves por añejos militantes de ese partido político. Ésos panistas tradicionales no tienen empacho en acusar a su dirigente municipal Enrique Méndez Juárez de encabezar la corrupción que empapa a los blanquiazules de Tijuana. El arquitecto Héctor castellanos Muñoz, uno de los militantes más críticos, no se detiene al señalar la administración de Jesús González Reyes. Éste hombre fue alcalde de Tijuana y su desempeño siempre fue duramente cuestionado por los ciudadanos, aunque nunca estuvieron lejos sus propios correligionarios.

Jesús González Reyes despachó como alcalde en un trienio altamente corrupto. El ahora dirigente municipal del PAN Enrique Méndez Juárez fue regidor en ese trienio. Los escándalos de corrupción alcanzaron a todos los regidores de ese gobierno. No hubo diferencia entre panistas y priistas. Todos entraron al enjuague. El escándalo del facturagate los marcó para el resto de los días. Ahora los panistas deben reconstruir ese partido, aunque en Tijuana se observa como intentar pegar una taza de porcelana que se hizo añicos.

Consciente

De los tres enfilados hacia la candidatura panista por la gubernatura de Baja California, el menos agraciado parece ser el actual secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Oscar Vega Marín. Un añejo panista define la contienda con una frase lapidaria :” Francisco Vega de Lamadrid seria un excelente candidato, aunque Héctor Osuna Jaime seria un magnifico gobernador”. ¿En dónde queda entonces Oscar Vega Marín?

Cicuta charló con Vega Marín  la mañana del lunes. Entre sorbos de café asume su debilidad frente a Kiko Vega y Héctor Osuna. Espontaneo acepta que está en desventaja hasta el punto de decir que se someterá a la decisión que tomen los panistas al elegir a su candidato. Poco conocido. Ahí está el reto.

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