Dom. Nov 29th, 2020

Reduce Profepa millones de residuos peligrosos anualmente en BC

Lindero Norte
Tijuana.-  La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) informó que gracias a las estrategias que, desde hace 20 años, contempla el Programa Nacional de Auditoría Ambiental (PNAA), la generación de residuos peligrosos en México es de sólo 1.9 millones de toneladas al año.

En 2011, Baja California redujo la generación de Residuos Peligrosos  un total de 36,026 toneladas, de acuerdo a la autoridad.

“De otra suerte, esta cifra sería un 70% mayor; es decir, 1.3 millones de toneladas más por año”, señaló el Subprocurador de Auditoría Ambiental, Ing. Arturo Rodríguez Abitia.

Por su parte, el Subprocurador de Inspección Industrial, Lic. Sergio Herrera Torres, destacó que uno de los problemas ambientales de nuestro país, es el correcto movimiento de los residuos peligrosos, generados por el sector productivo, en especial por la industria manufacturera y extractiva, así como por el comercio.

“Esto en virtud de que sólo existen dos sitios autorizados para la disposición final de los residuos peligrosos: RIMSA (Residuos Industriales Multiquim, S.A.), en Nuevo León; y el CIMARI (Centro Integral de Manejo de Residuos Industriales), en Coahuila.

En este sentido, consideró que falta una mayor infraestructura en todo el territorio nacional.

Cabe señalar que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha establecido como estrategia no sólo visitar e inspeccionar a las empresas generadoras de residuos peligrosos, sino también a aquéllas que prestan los servicios de recolección, transporte, acopio, tratamiento, incineración, reciclaje y/o disposición final.

Entre los residuos peligrosos figuran los siguientes: aceites lubricantes usados, disolventes orgánicos usados, convertidores catalíticos de vehículos automotores, acumuladores conteniendo plomo, baterías eléctricas a base de mercurio o de níquel-cadmio; lámparas fluorescentes y de vapor de mercurio; aditamentos que contengan mercurio, cadmio o plomo; fármacos, plaguicidas y sus envases; compuestos orgánicos persistentes como los bifenilospoliclorados; lodos de perforación base aceite provenientes de la extracción de combustibles fósiles, y lodos provenientes de plantas de tratamiento de aguas residuales cuando sean considerados como peligrosos.

Igualmente, los desechos de clínicas y hospitales, particularmente los que tienen que ver con la sangre, sus componentes y derivados; cepas y cultivos de agentes patógenos; tejidos, órganos y partes removidas en necropsias, cirugías e intervenciones quirúrgicas que no estén contenidos en formol; los residuos punzocortantes utilizados (agujas, navajas de bisturí, lancetas, jeringas) y las muestras biológicas tomadas, entre otros.

 

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