• octubre 11, 2012
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Columa Lindero Norte: Esquiroles

Antonio Heras
Allí estaban, salieron de la nada, con la mirada torva y la sordidez de actos planeados.
Si alguna vez lo tuvieron, sus mentes solo pensaban en traicionar el compromiso con el arte, la cultura y la tolerancia a movimiento sociales. Se desclasaron. Al menos uno de ellos se decía contestatario, el otro un simple peón de la burocracia.
La mañana de ese 2 de octubre de 2012 ya habían urdido el plan para aniquilar las expresiones de universitarios que organizaron una manifestación en el campus de la Benemérita Universidad Autónoma de Baja California, frente a vicerrectoría, para conmemorar el asesinato de estudiantes en Tlatelolco por parte del ejército y la policía mexicanos.
Los funcionarios de la BUABC, uno director y el otro aviador, hicieron el trazo de lo que sería el escenario con un ciclorama con leyenda sobre el festival del 2 de octubre, las sillas y la sonorización, la vigilancia. Un evento, como dicen la burocracia cultural, harto grande. El propósito era avasallar, acallar las voces de protesta y arrancarles el acto de conmemoración. Oficiosos.
Acto inédito el que la BUABC hiciera un festival para conmemorar la agresión estudiantil de hace 44 años y también la idea de desplazar a los universitarios que buscaban expresarse sobre un hecho que nunca debe borrarse de la memoria.
El caso es que cuando los universitarios llegaron a esta explanada, la tarde del 2 de octubre, todo estaba ocupado por el evento oficial donde tocó el grupo Son de Acá, aquel que fundó el ínclito Luis Hirales, reconocido hostigador sexual y hacedor de la Rectoría de la entonces UABC de un tianguis de placer con sexo en vivo en sus oficinas y también virtual. También estaba en el programa el grupo La Choya. Hasta dónde han llegado, pues.
A los jóvenes protestantes los rodearon 20 guardias contratados por la BUABC, los arrinconaron cuando pretendían colocar una exposición en caballetes e iniciar performances. Molestos querían concientizar a los guardias pero fue imposible. En vez del diálogo, la respuesta fue el hostigamiento, el acoso, la grosería, mientras que los Grupos Representativos de la BUABC seguían en el escenario y las sillas desiertas.
Cobijados en el oscurantismo de sus autoridades, los universitarios realizaron su manifestación, colocaron mantas y cartulinas alusivas al acto conmemorativo y se fueron a dormir tratando de entender por qué se empeñan los cortesanos en evidenciar o trampear la política de Rectoría.
Los personajes sórdidos que organizaron esta expresión oficial de represión contra los universitarios son Luis Gerardo Hirales Pérez, desde hace dos años integrante del grupo de “aviadores” en la Escuela de Artes de Mexicali, y Daniel Serrano, quien ahora cobra como director, conocido en el círculo rosa como el dramaturgo anal-fabeta que por sus habilidades cortesanas es miembro del Sistema Nacional de Creadores.
En este campus retumban las palabras del doctor Ángel Norzagaray  que en los noventa decía que los “estudiantes de la UABC parecían de los sesenta… pero años de edad”, en referencia a que se trataba de jóvenes ancianos, pasivos y grises. Eran los tiempos en que el rector Felipe Cuamea hacía esfuerzos por formar universitarios y abogados, el exrector Alejandro Mungaray se encontraba en ANUIES y su esposa Patricia Moctezuma apostaba por hacer crecer a esta universidad.
De golpe y porrazo se convirtieron en esquiroles. Me refiero a Hirales Pérez y a Serrano. Tan parecidos a Díaz Ordaz.
Mi tata para mi nana.
La torpeza se institucionaliza.

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