- octubre 3, 2013
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Regresan balaceras en Tijuana
Antonio Heras
Las balaceras regresaron a Tijuana.
La Procuraduría General de Justicia de Baja California desestima las agresiones armadas al explicar que se trata de enfrentamientos o ejecuciones por la guerra entre bandas de narcomenudistas, cuya finalidad es el dominio de este territorio fronterizo con California, uno de los principales mercados de droga en Estados Unidos.
La agresión más reciente se produjo la noche de este miércoles en la zona comercial del Paseo Playas, una de las principales vialidades del fraccionamiento Playas de Tijuana, cuando un comando armado disparó desde un vehículo en movimiento para asesinar a un familiar de uno de los “históricos” tenientes de la droga del Cartel Arellano Félix.
En el ataque a balazos que provocó caos en la zona comercial resultó ileso Elías Humberto Heredia Camacho, «El Venado», primo de Arturo Villarreal Heredia, “El Nalgón”.
La autoridad investigadora dio a conocer que el vehículo recibió una decena de disparos de arma de fuego en el área del conductor, sin que lesionaran al primo de “El Nalgón», un hombre detenido en 2006 por agentes estadunidenses cuando se encontraba en una embarcación que fondeaba frente a la parte sur de la península de Baja California, junto a Francisco Javier Arellano Félix, «El Tigrillo», en ese entonces dirigente del cartel tijuanense. Ambos se encuentran en un penal de California.
En febrero de 2007 se instrumentó el Operativo Baja California contra el Crimen Organizado pero a pesar de la presencia militar y federal fue en el periodo 2008 y 2009 cuando se desató una guerra entre los carteles de Sinaloa y de Tijuana, que dejó alrededor de 3 mil ejecutados, luego que los hermanos Arelano Félix nombraran a Fernando Sánchez Arellano, «El Ingeniero», en la dirección del trasiego de drogas y sustituyera a Teodoro García Simental, «El Teo», integrante de una familia sinaloense (padre y hermanos) siempre al servicio del CAF pero que al ser desplazado se alió con Joaquín «El Chapo» Guzmán para obtener el control de una plaza atractiva por su ubicación geográfica pero bajo el control de sus enemigos desde 1990 cuando Ramón Arellano ejecutó en el salón Britania a «El Rayo» López, su operador en Mexicali y San Luis Rio Colorado.
