- junio 19, 2014
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El arzobispo Ulises Macías está al frente de la investigación de los sacerdotes pederastas de Tijuana
Lindero Norte
Mexicali.- La investigación para determinar responsabilidades de los sacerdotes de Tijuana acusados de pederastia ante El Vaticano la realiza el arzobispo de la Arquidiócesis de Hermosillo, José Ulises Macías Salcedo.
Antes de estar al frente de esta arquidiócesis que abarca varias ciudades del norte de México y del sur de Estados Unidos, el Padre “Chulises” fue obispo en Mexicali, antes de la llegada del obispo José Isidro Guerrero Macías.
La designación para investigar a siete sacerdotes, de los cuales cuatro están suspendidos, dos ofician misa y uno regresó a su condición de laico, la realizó el Nuncio Apostólico en México, el 2 de octubre de 2012 en la ciudad de Zacatecas, por instrucciones de la Santa Sede.
Según el arzobispo Rafael Romo Muñoz, en El Vaticano se recibió un dossier que integraron varios sacerdotes para denunciar casos de pederastia en la Arquidiócesis de Tijuana, la cual fue entregada a la Nunciatura Apostólica en la ciudad de México para realizar la investigación correspondiente.
Sin dar a conocer sus identidades, el arzobispo Metropolitano de Tijuana, Rafael Romo Muñoz, precisó que son siete los clérigos investigados por la Santa Sede pero “hasta el momento, no hay sentencia definitiva” y que no se trató “precisamente de un abuso completo, sino de acoso, etcétera, sin llegar a mayores y no hay acusados de niños, sí de menores porque con quien haya tenido que ver sea menor de 18 años, pero no un niño”. Trascendió que las conductas sexuales de los sacerdotes que son investigadas fueron con adolescentes entre los 15 y los 17 años de edad.
Romo Muñoz exigió trato equitativo puesto que el abuso sexual se da también en el magisterio, en las escuelas, la familia y las iglesias evangélicas, “no es exclusivo lo que afrentamos porque es doloroso para la iglesia”, por lo que anunció que la Arquidiócesis de Tijuana “asume sus deberes morales y espirituales y colabora con la Santa Sede en juicios eclesiásticos en los que se analizan acusaciones hechas a algunos clérigos pertenecientes a esta Iglesia particular”.
Los sacerdotes suspendidos y que esperan el veredicto de El Vaticano son Enrique Tenorio Pérez, párroco de la iglesia San Martín Caballero, Aurelio Castillo Aguilar de la iglesia Santiago Apóstol y exsecretario del propio arzobispo, Danilo Pietro Zanini Odescalchi de la parroquia de San José y ex director de la escuela Juan Jesús Posadas Ocampo.
El sacerdote Jeff Newell Lamber, autor del libro “Cinco minutos de oración” y quien regaló la casa donde habita el arzobispo de Tijuana, estuvo al frente de la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación y la Nunciatura Apostólica en México lo redujo al estado laical, por presuntos actos de pederastía.
En junio de 2010, una víctima de abuso sexual presentó en California la demanda judicial 6/10 para acusar a la Arquidiócesis de Los Ángeles de fraude por permitir que el sacerdote Newell continuara trabajando con niños en Tijuana.
A finales de la década, el joven denunció abuso sexual del sacerdote ante la Arquidiócesis angelina, cuyos líderes le prometieron que el Padre Jeff nunca volvería a estar alrededor de niños. En 2007, la víctima descubrió en redes sociales que su agresor sexual era sacerdote en Tijuana y trabajaba con menores de edad. Una fuente periodística apuntó en 2012 que la Diócesis había realizado pagos a víctimas de abuso por más de 800 millones de dólares.
El Padre Jeff se encuentra en la “Base de Datos de Sacerdotes Públicamente Acusados en los Estados Unidos”, en cuyo resumen se señala que este padre diocesano fue acusado en Los Ángeles, California, en 1990, pero Newell fue retirado «por otras razones» de ministerio en 1993, señala el documento publicado por BishopAccountability.org
