Vie. Dic 6th, 2019

Arrestan 6 veces a un hombre en BC al confundirlo con un homónimo y por su aspecto sinaloense

esposadoAntonio Heras
Tijuana.- Por su “aspecto sinaloense” y tener un homónimo acusado de robo de vehículo en Tijuana, un hombre ha sido detenido durante seis ocasiones en Baja California y Sonora, una de las cuales fue objeto de tortura por agentes de la Policía Estatal Preventiva.

A pesar de los yerros jurídicos, su nombre se mantuvo durante años en el padrón de personas vinculadas a procesos penales de Plataforma México, hasta que en octubre de 2013 se canceló la orden de aprehensión de Miguel Ángel Rivas Hernández, alias “Julio Torres Cortés”, su homónimo.

De manera inicial, la instrucción judicial la giró el juez Séptimo Penal, Rodolfo Lira Pedrín, bajo la causa 925/2003, por el delito de robo de vehículo equiparado en la modalidad de uso.

Su primer arresto se registró en enero de 2012, meses después que Miguel Ángel Rivas Hernández cambió su residencia de Mazatlán a Tijuana para laborar en la empresa Grabados de Baja California. La detención más reciente fue en la mañana de este lunes 30 de junio de 2014 en la ciudad de San Luis Rio Colorado, Sonora.

Aprehensiones ilegales

Durante la primer semana de enero de 2012, el sinaloense Rivas Hernández –un hombre de más 1.90 metros de altura y cien kilogramos de peso- fue detenido por agentes de la Policía Estatal Preventiva en la Vía Rápida Oriente de Tijuana, alrededor de las ocho de la noche, cuando viajaba en una camioneta Susuki Rodeo en compañía de su tío Santana Rivas y sus primos.

Los agentes estatales solicitaron información al Centro de Control, Comando y Comunicaciones (C4) de esta ciudad fronteriza, donde les dieron a conocer que un hombre con esa identidad tenía una orden de aprehensión por robo de vehículo por lo que fue trasladado a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado pero comprobaron que se trataba de un homónimo originario de Tijuana con características físicas diferentes y que además tenía dos tatuajes visibles en su cuerpo, a diferencia del mazatleco.

Seis meses después fue arrestado en Mexicali también por agentes de la Policía Estatal Preventiva por su “aspecto sospechoso”, ser originario de Sinaloa y viajar en un vehículo con los vidrios polarizados. Era la tarde del 30 de julio en el estacionamiento de la Plaza Monarcas, al oriente de Tijuana.

Una situación similar se produjo el 30 de agosto de 2012 cuando lo arrestaron agentes estatales bajo el argumento que su carro no portaba placas de circulación y, en su lugar, contaba con un permiso de un Jeep Cherokee. En esta ocasión lo retuvieron durante tres horas en el fraccionamiento Santa Fe de Tijuana.

Tortura y amenazas policiacas

La noche del 2 de septiembre de 2013, policías estatales vestidos de civil, armados y en carros particulares lo detuvieron en el boulevard Casa Blanca a bordo de un vehículo Honda.

Lo bajaron del carro y lo subieron a una camioneta RAM donde lo sometieron en el piso para conducirlo a un callejón donde lo siguieron golpeando, esposado y su rostro cubierto con una bolsa negra para impedirle que respirara. Uno de los policías grabó la tortura en la cámara de un celular, mientras que sus compañeros le exigieron que se declarara vendedor de droga, le echaron agua en la nariz, le robaron una cadena torzal y un anillo de oro, así como 2 mil dólares que llevaba para legalizar un vehículo fronterizo.

Cinco horas después lo trasladaron al Grupo de Aprehensiones de la PGJE por la misma orden de aprehensión del Juzgado Séptimo Penal de la causa número 925/2003, donde los agentes ministeriales rechazaron su custodia por conocer el caso del homónimo, quienes cuestionaron a los policías estatales sobre la efectividad del área de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California.

Ante la negativa de la consignación, los policías estatales lo condujeron a su carro, le entregaron las llaves de su vehículo y le advirtieron que si los denunciaba iban a agredir a su familia o les sembrarían droga para inculparlo, además que conocían su domicilio, teléfono y centro de trabajo.

Al llegar a su casa, su tío Santana Rivas lo convenció que interpusiera una denuncia penal, donde fue turnado al médico legista del Hospital General para que le practicaran un certificado de integridad física donde se dictaminó su estado psicológico, describieron las lesiones y el tiempo en que tardaría en sanar, toda vez que tiene fractura de muñecas de ambas manos y estrés postraumático.

Debido a la serie de arrestos por confusiones policiales, el sinaloense presentó el juicio de amparo 489/2013, en octubre de 2013, que resolvió el Juez Tercero en Juicios Federales y Amparo en Tijuana, el cual fue sobreseído luego que se cancelara la orden de aprehensión en contra de Miguel Ángel Rivas Hernández, alias “Julio Torres Cortés”.

“Las detenciones sin investigación por parte de los agentes preventivos del estado, independientemente de ser un acto arbitrario de autoridad, representan también una falta de ética y compromiso social de las autoridades”, señaló en su denuncia por tortura, abuso de autoridad y discriminación, al tiempo de solicitar que la SSPE presente un informe sobre las ocasiones que ha sido detenido por confundirlo con un homónimo.

La solicitud de amparo la justificó porque en sus arrestos fue privado de su libertad, agredido y, en la cuarta ocasión, “me causaron un daño físico y mental pues temo que terminen privándome de la vida”, a pesar que la orden de aprehensión no está dirigida en su contra lo que le provocó zozobra e incertidumbre.

No obstante, un día después de ser sobreseído el delito cometido por su homónimo, el 26 de octubre de 2013, policías federales lo volvieron a detener en la carretera Tijuana-Mexicali por la misma causa penal y lo trasladaron a sus oficinas en Mexicali donde lo liberaron al corroborar su identidad.

Tras cinco arrestos ilegales, el amparo federal y el sobreseimiento del delito al que es ajeno, la identidad de su homónimo se mantiene en la base de datos de Plataforma México.

La mañana del 30 de junio de 2014 fue detenido por policías municipales de San Luis Rio Colorado, Sonora, una ciudad limítrofe con Mexicali, dentro de “una revisión de rutina”. Dos horas después lo dejaron en libertad al corroborar su identidad en la base de datos de la capital de Baja California.

A sus 31 años de edad, Miguel Ángel Rivas Hernández ha sido detenido en seis ocasiones y ha cubierto sus gastos médicos por los daños físicos en uno de sus arrestos, entre ellos una resonancia magnética, y espera que la PGJE cuente con los medios económicos para que le brinde terapia por el estrés postraumático provocado por la tortura.BC

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