• octubre 8, 2014
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Columna Lindero Norte: Autonomía universitaria y rendición de cuentas (I)

UABCAntonio Heras
Nadie en su sano juicio trataría de atentar contra la autonomía de las universidades públicas.
El caso de la Universidad Autónoma de Baja California no es la excepción.
El asunto se ha tornado complejo por los argumentos que esgrimen cada una de las partes. En este caso, la UABC y el máximo órgano de fiscalización de Baja California.
Todo servidor público está obligado a cumplir las leyes, aunque haya insensatos que afirmen que se hicieron para violarlas. Más allá de las personalidades, se encuentran los actos.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió criterios sobre la autonomía universitaria, justo para salvaguardarla.
Hace una década una universidad pública consideró que la fiscalización de sus recursos era una afrenta contra la autonomía y presentó una controversia que sentó precedentes en la autogestión administrativa universitaria. A nivel local, el asunto surgió a partir del informe del Órgano de Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2102 de la UABC que dictaminó la Comisión de Fiscalización donde se observan ilegalidades en el manejo de recursos, sobre todo en lo que concierne al uso de dinero universitario en la Bolsa Mexicana de Valores.
felipe_cuamea_uabcEl rector Felipe Cuamea Velázquez sostuvo en la reunión del Consejo Universitario que la UABC está sujeta como institución pública y universidad autónoma “al cumplimiento de las tareas para las que fue creada, a la transparencia en el ejercicio de recursos de la sociedad, a la rendición de cuentas, así como a las responsabilidades oficiales”.
Antes advirtió que la autonomía universitaria es una característica jurídica que permite a las instituciones de educación superior organizar su vida interna, sin presiones del exterior, a fin de que puedan cumplir en forma adecuada con sus fines esenciales de docencia, investigación y cultura.
De acuerdo a la SCJN, la facultad de autogestión administrativa implica que la universidad pública tiene libre manejo del presupuesto asignado por el Poder Legislativo y de los ingresos por sí misma generados, aunque debe observar las disposiciones en materia de rendición de cuentas y de transparencia en la información, tanto al interior como al exterior de la institución universitaria.
Así de sencillo.
¿Más claro? La rendición de cuentas implica informes periódicos y la revisión de los órganos oficiales de fiscalización.
En la época del rector Alejandro Mungaray se introdujo en el estatuto universitario el propósito de manejar los recursos económicos a su libre albedrío, lo que le permitió invertir en instrumentos de riesgo, en contraposición a las normas. Aun se recuerda que el primer acto de autoridad de Mungaray fue proponer una especie de beca vitalicia para los exrectores.
No obstante, la Ley Estatal de Presupuesto advierte a las entidades públicas, incluidas las autónomas, sobre los instrumentos en los que puede invertir recursos pero siempre que se encuentren disponibles ni impliquen riesgos como es el caso de la bursatilización. La puerta se abre para bonos emitidos por el propio gobierno y la Bolsa Mexicana de Valores no es una entidad pública.
Lamentable la interpretación jurídica del Patronato de la UABC al afirmar que son recursos propios, generados por la universidad pública. Aunque fuera así, estos recursos son fiscalizables y deben cumplir con las leyes en la materia. Cierto es que los destinos de la universidad los deben diseñar los propios universitarios, de ahí no hay discusión puesto que tienen las autoridades que se merecen, pero al ser pública la competencia se abre a la sociedad, incluidos los medios de comunicación.
Por cierto, en 2013 tan solo el presupuesto de publicidad en medios de comunicación de la UABC ascendió a 33 millones de pesos.
A nadie resulte extraño que la Cuenta Pública de la UABC se apruebe en el pleno de Congreso, como de manera previa lo hará la Comisión de Fiscalización, con las observaciones del caso. Por ende, esa aprobación no exonera ni exime de responsabilidades a quienes cometieron ilegalidades en el manejo del presupuesto universitario, cuya principal figura la encarna el aún rector Cuamea.
El informe de la UABC señala que usaron recursos públicos de manera indebida, pues ser autogenerados no les da la categoría de privados y eso lo sabe bien los abogados.
Su ilegalidad se tornó transparente.
BMV y otras irregularidades de la UABC (II)

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  • Muy bien Toño siempre acertado y con mucho conocimiento en todo tipo de temas
    un abrazo amigo

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