Mié. Ene 29th, 2020

Columna Sin Escalas: Aprendizajes

discriminacion1[1]Elvira Luna Pineda

Los derechos de los seres humanos no son un concurso de popularidad. Los derechos de los que gozamos cada persona por el simple hecho de ser personas no pueden ni deben ser sometidos al escrutinio popular para decidir que tú o yo tenemos menos o más derechos. Nos guste o no, vivimos en una sociedad regida por normas e instituciones. Analicemos. México es un país que tiende a la discriminación.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación las 10 principales causas de ser discriminado en México son las siguientes: Preferencias sexuales, discapacidad, las condiciones de salud, el género, la apariencia física, el embarazo, la condición social, ser indígena y emitir opiniones diferentes.

En un país en el cual nuestro origen son los pueblos indígenas se les excluye y margina, además, gran cantidad de mexicanos manifiestan con orgullo que descienden de españoles, europeos o lo que sea menos de personas pertenecientes a grupos indígenas.

En un país en el cual las mujeres representamos la mayoría poblacional, pues resulta que nos discriminan por ser mujeres y además por una condición natural, biológica y única de las mujeres, el embarazo, por lo cual si es mujer y además está embarazada pues doblemente discriminada. En un país en donde más del 10 por ciento de su población tiene alguna discapacidad resulta que se discrimina a las personas con discapacidad. Recordemos que la mayor discapacidad es la intolerancia a la diferencia de la otra persona.

En un país en donde hay millones de personas pobres, en la miseria, en pobreza alimentaria, personas que no ganan al día ni para cubrir sus alimentos mucho menos para vivir, pues resulta que en México también se discrimina por la condición social. En un país que tiene el primer lugar mundial de obesidad y en el cual nuestra esencia física es ser moreno y no precisamente altos, resulta que se discrimina a las personas con sobrepeso, a los excesivamente delgados, a las altas se les dice “Vitolas” y a los bajitos “enano”.

En un país en el que se supone que somos la raza de bronce, nadie quiere ser moreno. Y así de esta forma llegamos a esta cruda e intolerante normalidad de quien se cree “normal”. Esos “normales” que con dedo inquisidor dicen tú no tienes los mismos derechos porque eres gay. Tú eres ciudadano de segunda, de tercera o de quinta categoría porque un gobierno ignorante se siente con la capacidad de negarte tus derechos.
Así fue la historia de “la locura” y el gobierno municipal de Mexicali con la primera boda de personas del mismo sexo. ¿Quién nos ha dicho o enseñado que la heterosexualidad te hace ser mejor persona o ciudadano de primera categoría? Es momento de aprender que las personas somos únicas e irrepetibles y esta condición nos hace a todas diferentes y con igualdad de derechos.

Es lamentable que ante el ejercicio de nuestros derechos encontremos la negativa reiterada, la búsqueda insaciable del “como no” en lugar del “como si” gozamos de nuestros derechos. Esta primera boda gay es mucho más que esto, representa la oportunidad para que el gobierno municipal de Mexicali aprenda que los derechos no son caprichos, que las oficinas gubernamentales no son iglesias, que los funcionarios se rigen por leyes y deben respetarlas y que la Suprema Corte de Justicia de la Nación emite sentencias que debe acatar.

La boda gay nos debe ayudar a entender que el respeto a los derechos, a las personas y a la legalidad es uno de los principales caminos para que una sociedad se engrandezca y se desarrolle. El gobierno municipal deberá aprender y hacer planas y planas (como en la primaria) que digan: “la democracia NO es esa minoría privilegiada que hace y deshace”. Muchos son los aprendizajes, como sociedad lo estamos haciendo, debe el gobierno cumplir lo que le corresponde antes de que una sociedad harta lo sustituya.

Y a propósito, ¿el gobierno municipal decidió casarlos porque se desechó el loco impedimento por locura que promovió ante un Juzgado local, porque ya no tenía más pretextos ante la Corte antes de que le llegue la sanción por el incumplimiento en el que incurrió o por el miedo a la publicación de la lista rosa? Pues “aiga sido como aiga sido” decía Felipe Calderón, el gobierno municipal de Jaime Díaz, tendrá que ir a hacer gárgaras de agua bendita a otro lado.  Aprendamos pues.
Nos leemos la  semana entrante.

Twitter: @mujeporlapaz

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