Denuncian tortura e incriminación sin pruebas de detenida por caso Wallace

20161111_134513*Agentes del Ministerio Público Federal acuden a evento realizado en UABC Mexicali para entregar notificación a periodista y madre de implicada en caso Wallace que documentaron irregularidades en el caso.

Jorge Heras, Mexicali, 12 de noviembre.- Enriqueta Cruz Gómez, madre de Brenda Quevedo Cruz, quien se encuentra presa sin sentencia desde hace nueve años por presuntamente secuestrar y asesinar a Hugo Alberto Wallace, denunció en un evento en Mexicali que su hija fue incriminada y que ha sido víctima de tortura en varias ocasiones dentro de la cárcel.

Durante el foro “Diálogos para solicitar a la ONU la instalación de una Comisión de Justicia y Verdad en México”, Cruz Gómez relató las violaciones al debido proceso y hasta las dos golpizas y amenazas que recibió su hija en dos centros penitenciarios.

Comentó que supo del secuestro de Wallace en 2006 cuando transitando por una de las vialidades más transitadas de la Ciudad de México vio en un anuncio espectacular la imagen y nombre de su hija, a quien señalaban de secuestradora y homicida, y además pedían 50 mil pesos por información que llevara a su localización.

Indicó que tras conocer las amenazas mediáticas de la empresaria y ahora activista Miranda Wallace –madre de Hugo- enviaron a Brenda a Estados Unidos. Ingresó al país con un “pollero” y vivió como indocumentada.

En 2009 fue detenida en un centro de reclusión y extraditada a México, en donde, asegura, desde hace casi ocho años ha sido “víctima de fabricación de delitos, encarcelamiento ilegal y violentamente torturada”.

brendaquevedoEnriqueta Cruz reveló que en dos ocasiones su hija fue víctima de tortura: la primera en el Centro Preventivo de Readaptación Social de Santiaguito de Almoloya en el Estado de México, el 27 de noviembre de 2009, cuando tres hombres encapuchados la golpearon, asfixiaron con una bolsa en la cabeza, le tocaron “de manera busca” sus partes genitales y la amenazaron con inyectarle una jeringa con sangre infectada con VIH si no aceptaba su culpabilidad en el caso Wallace.

La segunda ocasión fue en octubre de 2010, mientras estaba recluida en las Islas Marías. En un espacio incomunicado del penal, cinco hombres con los rostros cubiertos le aplicaron la misma dosis de tortura que la vez anterior.

“Fue un golpe para toda la familia, se hicieron las denuncias correspondientes (por la tortura) pero hay un silencio atroz de todas las autoridades, porque se ha impuesto el poder empresarial y económico así como el trafico de influencias de la señora Wallace, a quien le otorgaron un premio nacional de derechos humanos… Sabemos que estamos contra un gigante de ocho cabezas”, sentenció.

Reiteró que Brenda nunca conoció a Hugo Alberto Wallace y que el proceso judicial sigue congelado pesé a que la defensa de su hija ha mostrado pruebas que demuestran su inocencia.

“Por eso me permito venir alzar la voz aquí (Baja California) que creo esta alejado de la Ciudad de México; casos emblemáticos como el mío necesitamos una comisión de la justicia y verdad, porque a mi hija se le está yendo su juventud como arena entre sus dedos por algo que no cometió”, puntualizó.

 

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