- julio 3, 2026
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OTRA VEZ LA FESC HACIENDO TRAVESURAS APROVECHANDO UN MOMENTO DE CRISIS (video)
La Fuerza Estatal de Seguridad Ciudadana de Baja California se encuentra nuevamente en el centro de la atención tras registrarse abusos de autoridad en medio de una crisis de violencia. Si bien el combate al crimen organizado es una demanda social legítima, las acciones recientes han rebasado los límites legales bajo el argumento de la urgencia de seguridad en el Valle de Mexicali.
La corporación enfrenta una situación crítica: cuatro policías han sido asesinados en menos de dos meses. Entre las víctimas se encuentran Miguel Ángel Pantoja, coordinador de la Unidad de Homicidios de la Fiscalía, emboscado en Ensenada, y Cristian Sandoval, jefe de la Unidad de Robo de Vehículos, ultimado en Tecate. Recientemente, los agentes Rubén López Ordúñez y Enrique Guerrero también fueron acribillados. Estos hechos evidencian la vulnerabilidad de los elementos ante los grupos delictivos, quienes demuestran conocer las rutinas y ubicaciones de los oficiales gracias a redes de vigilancia que incluyen a civiles y a personal infiltrado.
Frente a este escenario, las operaciones de la corporación han derivado en denuncias ciudadanas por cateos ilegales y robo de pertenencias en viviendas del Valle de Mexicali, ejecutados por células integradas por diversas fuerzas de seguridad.
Esta crisis expone una clara división interna. Por un lado, los mandos militares intentan contener la narrativa de inseguridad; por el otro, la base civil opera en condiciones de desprotección. A diferencia de las fuerzas federales, que cuentan con el resguardo de sus cuarteles tras cada despliegue, los policías estatales y municipales regresan a sus hogares sin armas de cargo ni mecanismos de seguridad, quedando expuestos en sus entornos particulares tras cumplir con su servicio.
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