Vie. Dic 13th, 2019

Estados «No» Unidos de América, reflexión de Gastón Luken

trumpp-banderaGastón Luken

Más que un fenómeno, Trump es un verdadero cisma, un parteaguas como lo fue el 9/11 para los EEUU. Hay un antes y un después.

En una votación muy cerrada la gente prefirió a un candidato que percibían como no político. Un externo al sistema. El que esto sea cierto o no es irrelevante. La percepción es más fuerte que la realidad.

El voto es como el amor. En su esencia es ciego e irracional. La gran mayoría de la gente vota con el corazón, con los sentimientos, con sus filias y fobias. La razón y hasta la verdad muy poco tienen que ver con el proceso que lleva a marcar una tacha sobre una boleta electoral.

La victoria de Trump es la más dramática sorpresa electoral en la historia política de su país. El resultado refleja profundas divisiones que hacen pensar si el nombre más apropiado para nuestro vecino del norte deba ser los Estados No Unidos de América.

Trump es un reflejo de una sociedad con una muy deteriorada salud de su espíritu, vaya de su alma social. La decencia, la congruencia, el apego a un marco de valores que buscan exaltar lo mejor del ser humano y sus instituciones se antojan elementos en extinción.

Estados No Unidos pasó de una pseudo monarquía personalizada por los Bush y los Clinton a un maximato de Trump.

El partido republicano fue literalmente tomado por Trump, el patrón de patrones, pero su base de apoyo ahora son los trabajadores. Vaya paradoja.

Los republicanos barrieron con todo. Además de la presidencia tendrán las dos cámaras del poder legislativo y en su mandato Trump muy probablemente nombrará a dos, sino es que tres, nuevos jueces de los nueve que integran la Suprema Corte.

El mensaje de triunfo que dio Trump si bien fue magnánimo y conciliador no refleja lo que demostró durante la campaña.

Está muy en duda si republicanos con sensatez serán un freno a las cosas que Trump ha dicho quiere hacer, aunque hasta ahora no ha dicho cómo las va a hacer. Entre ellas el famoso muro fronterizo, la eliminación del TLC y la deportación de millones de mexicanos. Cada uno con un impacto relevante para México.

No se puede pasar por alto el encuentro entre con el presidente Peña que terminó ayudando a Trump en uno de los momentos más críticos de su campaña.

México está obligado a repensar nuestra política exterior. Sin embargo las evidencias señalan que no tenemos los elementos humanos adecuados para articular un estrategia inteligente. Seguiremos mal reaccionando y a la deriva en materia diplomática.

¿Será el cisma Trump un preludio de las elecciones de México por el rechazo generalizado en contra del sistema y la clase política?

No puedo concluir sin decir que tengo el presentimiento que Trump no terminará su mandato. Lo que mal empieza, mal termina.

gastonluken@gmail.com

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